viernes, 11 de diciembre de 2009



No se si los libros cambiaron mi vida, pues no se cómo era antes de ellos, (porque sospecho, aunque lo he olvidado, que hubo un antes) A mí vida los libros más bien le dieron rumbo y la marcaron. La existencia del heroinómano no se concibe sin la heroína. La mía no se concibe sin libros, pues más que ese sano hábito promovido por los bien pensantes, la lectura para mí es patológica adicción. Pasé mi infancia viviendo en una casa cuyas paredes no conocí, pues todas estaban tapizadas por libros. Era sin duda una de las bibliotecas más fascinantes de todo el país, tal vez la más completa en materia de filosofía. Algunas veces he estado a punto de afirmar, como Borges, que mi paraíso es una biblioteca infinita como la de Babel y sí, lo confieso, he estado tentado a decir que, escapista de la realidad como soy, prefiero vivir el universo entre páginas que el del mundo real. Sin embargo, este tema de Recolectivo llega justo en el momento en que he vivido la experiencia más fascinante y más hermosa, la que ningún libro me ha podido dar nunca, ni me dará. Vaya, cambiaría todos los libros que he leído en mi vida por esos minutos de magia en que vi nacer a mi hijo. Por ese momento arrojaría toda mi biblioteca al fuego. La literatura, me queda claro, es terriblemente pobre y limitada. Toda esa arquitectura de palabras que ha dado sentido a mi vida, no puede describir ni acercarse al sentimiento de tener a mi hijo entre los brazos. Cualquier expresión sobra. Ello explica que por primera vez en más de 25 años, he pasado cuatro días sin leer y sin sentir ese síndrome de abstinencia que siento cuando me falta un libro cerca. Hoy, más bien, pienso en los libros que le leeré, en los cuentos que compartiré con él y en tratar de hacer su infancia tan mágica como fue la mía.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Felicidades men, yo tambien acabo de ser padre y comparto tu sentir, nadie nunca ni en un millon de palabras pueden prepararte para el sentimiento de escuchar su llanto por primera vez....

M.C. Héctor Sandoval Villa dijo...

Te leo en el rato que me queda después de que mi hijo de 3 años por fin se durmió, nada como estar leyendo con una mano mientras el otro brazo funge como su almohada. Felicidades por tu hijo y por lo bien que escribes

Folósofo dijo...

Felicidades, por tu experiencia de ser padre.
Saludos.

Rox dijo...

Muchas veces has escrito de cómo los libros te han acompañado desde viajes a esperas y esta ausencia de síndrome de abstinencia me sorprende gratamente.

Muchas felicidades!

Anónimo dijo...

Saludos Daniel, muchas felicidades por el nacimiento de tu bebé, una página por escribirse en este libro que es la vida.

Jaz

X dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
X dijo...

Pfffff!! No dudo que existan libros interesantes, en fin!! Pero que los de Ciencia SI cambian de verdad la vida, sin duda!!!

Escribiré algo que nos dijo en clase hace mucho, el mejor Científico generado en México, el Dr. Moshinsky.

A la mitad de una clase optativa-avanzada de teoría cuántica relativista en la Fac de Ciencias, surgió el nombre de Schrödinger y mencionó algo como esto:
"Gente como él son lo que necesita el mundo para escribir libros, los demás literatos sirven para darnos entretenimiento, no más, no cambian nada, sólo justifican su mediocridad en Ciencias durante toda su educación. Pffff!! Divertido, je!!

Dovhdovh dijo...

¡Deseo que lo mejor vaya a tu vida y a la de tu hijo!

Rocío dijo...

¡Qué bonito lo que escribes! Felicidades!

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