viernes, 3 de julio de 2009

Disertación en torno a la infinita superioridad de un hijo de la chingada sobre un hijo de puta



El privilegio de mandar o ser mandado a la chingada es algo que únicamente los mexicanos podemos presumir. La chingada es algo así como nuestro mítico Pandemonio, nuestro paraíso perdido, la tierra prometida a la que anhelamos regresar. La chingada es, después de todo, la infinita paz uterina. Pero antes de entrar de lleno al asunto de los complejos edípicos, empecemos por entronizar a la chingada en su respectivo altar, muy superior al que comparten ordinarias mierdas, carajos e hijoeputeces simples, expresiones plebeyas y poco originales de las que está poblada nuestra lengua.

Para todo individuo capaz de expresarse en la lengua de Cervantes, la expresión hijo de puta o hijoeputa está enquistada en una suerte de léxico hormonal. Los centroamericanos son particularmente aficionados a pronunciarla, mientras que para los españoles, dependiendo de la entonación, puede no necesariamente ser un insulto. Por supuesto, también en la hijoeputez hay categorías pues no es lo mismo ser el hijo de una simple putilla callejera a acceder a la categoría del Hijo de la Gran Puta que te parió. La Gran Puta, supongo, bien puede ser la madame del congal. Pero independientemente de los infinitos caminos por los que la hijoeputez puede conducirnos, la verdad es que el concepto adolece una pavorosa falta de originalidad como insulto. Uyyyy, eres el hijo de una puta, de una mujer callejera que comercia con su cuerpo y tu padre es, necesariamente, un soldado desconocido, un tipo que pagó un par de centavos para cogerse a tu madre y tirarse a perder. Un insulto universal, cierto, pero carente de la profundidad antropológica e histórica de nuestra mexicanísima chingada. Véanlo de esta manera: hijos de puta los hay dispersos por todo el planeta. Son of a bitch, un fils de pute, Sohn eines Weibchens y le podríamos seguir. De hijos de puta el mundo está atiborrado. Hijos de la chingada, en cambio, nomás en nuestro México habemos y no es por nada, pero somos mucho más cabrones que los hijos de puta.

¿Quién es la puta? La mujer que desempeña el oficio más antiguo del mundo. Ya alguna vez he escrito al respecto aquí en Recolectivo. La puta y el pordiosero son los seres más universales de la historia humana.

La chingada en cambio, es nuestra. ¿Quién es la Chingada? Mejor no respondo yo y le cedo la palabra a mi compa el Octavio Pacífico. La chingada ante todo, es la madre. No una madre de carne y hueso, sino una figura mítica. La Chingada es una de las representaciones mexicanas de la Maternidad, como la Llorona o la "sufrida madre mexicana" que festejamos el diez de mayo. La Chingada es la madre que ha sufrido, metafórica o realmente, la acción corrosiva e infamante implícita en el verbo que le da nombre.

Luego entonces, si le hacemos caso de don Octa, la chingada es nuestra madre o más concretamente la madre indígena violada por el padre español. La madre que nos avergüenza, a la que repudiamos y amamos con igual intensidad, chingada, rajada, abierta, profanada por el padre al que odiamos y admiramos.

En otras culturas nos mandan al carajo (un lugar incierto) a la mierda (la infantil escatología por delante) a tomar por culo (el deseo siempre latente de sexo anal). En algunas traducciones españolas literales del inglés, nos mandan a paseo (take a hike ¿han escuchado algo más ridículo?) Otros nos mandan a freír espárragos. En Argentina te mandan a fumar (andá y fumá) una forma cotidiana de tirarte león, pero únicamente en México te mandan a la chingada. Quien nos manda a la chingada nos manda de regreso al útero materno y ese, dicen los que saben, es el estado más perfecto de la naturaleza. Luego entonces no está tan mal. Además, la chingada es infinitamente versátil y es una herramienta idiomática todo terreno que nos sirve para componer cualquier frase u oración, algo así como una llave maestra. Porque de “ya chingamos” a “nos chingaron” hay un abismo de distancia, lo mismo que del chingón al chingado o de la chingonada a la chingadera o a lo chingaquedito que ya le debe estar resultando este texto al valiente e improbable lector haya logrado chingarse hasta aquí. DSB


19 comentarios:

Anónimo dijo...

Te falto "Te mandan a la verga".

Ja, no lo tomes a mal, pero no sé como señalarlo de otra forma.
Y pues me pareció excelente tu texto sin duda. Si pudiera escribirte una calificación con lapicero rojo te pondria "Sacaste un chingueral"

xD

Pancake dijo...

Infinitamente cierto, la chingada es la base principal de la psicología del mexicano; el punto mas débil y mas fuerte al mismo tiempo.

Donde insultas y donde amas, a donde mandas y a donde te mandan... el limbo donde las cosas pendulan, cada una con diferente sentido a las demás.

Por que bien dices, te puedo mandar a la chingada o decirte que eres una chingonería, tomando enteramente un sentido distinto.

Amén

Daniela dijo...

Por primera vez, te amo! Ahora si me gustó mucho tu escrito. Le ganaste a lamaga mi admiración.

Saludos. Daniela.

Anónimo dijo...

a mi me gusto pero me parece que sacaste toda la idea de octavio y no solo el fragmento que pusiste...

Anonimo

Eo dijo...

en resumen la chingada es el origen de todo

La Blu dijo...

Me encanta cuando la gente escribe sobre esas palabras que se vuelven míticas para todo aquél que no es mexicano y no las entiende. Igual que joder y estar jodido... no es lo mismo estar chingando que irse a chingar a otro lado.

Sea como sea, me ha encantado tu texto, y así como "verbo mata carita"... a huevo que hijo de la chingada mata a hijo de puta. A huevo.

Goma Rosa dijo...

Además, hay que destacar que no hay nada más placentero que mandar a alguien a la chingada.

ROCK STAR dijo...

Ya sé, pinche fusil de los más diversos autores mexicanos. De la chingada ya se ha hablado mucho, y de la misma manera, con esa prosa pretenciosa, que intenta disimularse con ciertos pasajes malsonantes que pretenden darle un toque de chabacanería, y tan fuera de lugar para un blog.

Saludos.

Karla Robles dijo...

Amén! Por eso y muchas cosas más, la chingada es mejor que cualquier otra chingadera...
Me encantó tu texto!
Besos!

El Belo dijo...

Ah chinga, que chingón estuvo lo de la chingada. Hacia un chingo que no leía tanto sobre chingar. Ya chingamos los lectores con estos textos pues nos deleitan la lectura chingona. Bueno mejor dejo de escribir antes de que me manden a la chingada por el chingado comentario.
Saludos y chingue a su madre el que no lea mi comentario, jajaja.

mugroso dijo...

Si que estuvo chingon...aplausos Daniel

El Contador Ilustrado dijo...

relación de amor-odio, bueno pero muy tratado

La chica de las gafas oscuras dijo...

La chingada es el alfa y omega.

Es un tema muy tratado pero igual, siempre me divierte y por lo menos me saca una buena risa.

Me gustó tu post.

Saludos!

LaMaga dijo...

Sin palabras.

ANYELYT.. dijo...

DE IDA Y DE VUELTA.JAJAJAJA.
SLAUDOS.

Anónimo dijo...

Me parece muy ramos y muy poco Bartra o Paz. Lee un poco cabrón.

Falso Profeta dijo...

Están bonitos los zapatos de mujerzuela de LaMaga, aunque tiene pantorrillas gordas, como de persona que se ha desplazado caminando toda su pinche vida, y sin ese brillo broncìneo del que gozan las celebridades.

Skorzeny dijo...

¿De dónde saca este gûey que de la expresión "a tomar por culo" se deduce un deseo latente de sexo anal? ¡Pajerías de jerga freudiana!

La palabra "culo", de uso corriente en la Madre Patria, suele referirse mayoritariamente a la parte glútea, no al ano. De ahí que escuchemos cotidianamente dicho vocablo en la televisión española, como si nada.

Por otra parte, el autor sugiere una cualidad inmortal del deseo "siempre latente" de sexo anal. Mentira. En todo caso (nos) habla de SU deseo, pues existen hombres y mujeres que repudian dicha práctica.

Rox dijo...

jojo excelente cierre!

Saludos!

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