jueves, 29 de octubre de 2009

El chinito.


Me invitaron a una fiesta a la que es obligatorio ir disfrazado. No voy a ir.
Casi siempre, el primero en reírse de mí mismo soy yo. Y cuando alguien se ríe de mí, no pasa gran cosa.
Pese a que parezca que no tengo sentido del ridículo, pues sí lo tengo sólo que a veces pues... eh... este... uno cae (como en el 97.4% de mis posts)
Sin embargo hay niveles y si de algo estoy seguro es que eso de disfrazarme no es para mí.

Seguramente todo esto viene, como siempre, de algún trauma infantil que en esta ocasión es real.
Al estar en primero de primaria, en donde cada mes hay un festival de algo, a la maestra se le ocurrió hacer una representación con algunos niños representando países del mundo.

Fue un casting impecable: el niño güerito era el gringo, el pelirrojo sería el alemán, el morenito fue el africano, el desmadroso del salón interpretaría a México, a una niña rubia le fue asignado el papel de holandesa y así se fueron con casi todos.
Mientras, yo respiraba tranquilo, ya habían escogido al italiano y al suizo, donde podría dar el ancho. Ejem, ejem.
Pero no. La maestra me observó, entrecerró los ojos me escudriñó detenidamente y casi gritó aliviada: -¡Ya tenemos al chinito!

Obviamente toda la bola de mini traidores soltaron las carcajadas y a mi no me quedó de otra que enojarme un poco e ir con la maestra a solas para explicarle que había otro compañerito con los ojos más rasgados que yo y que además estaba gordo y lo podían vestir de peleador de sumo.
Pero me ignoró y a la salida le comunicó a mi madre la nueva misión de su vástago.
Mi mamá es muy lista y me conoce, así que le dijo a la maestra que no tenía con qué disfrazarme de oriental, la astuta profesora le contestó que la mamá de una compañerita tenía no sé por qué muchos disfraces y que seguramente tenía uno para mí.
Y sí, lo tenía.

Me sentía sin escapatoria, llegó el disfraz y era como una de esas batas que usaba Mauricio Garcés en su departamento de soltero. Me lo puse, seguramente mi mamá se aguantó la risa, y dijo que sólo me faltaba el sombrero, que ella misma fabricó con cartón.
A la mañana del festival, ya enfundado en mi papel de Kabe-San, mi mamá que es una sabia, me dio el toque final y me dibujó unos bigotes estilo mandarín.
El daño estaba hecho.

Llegué a la escuela y fui la sensación, todas las mamás me tomaban fotos. Pero mis compañeros se reían de mí. Si hubiera ido de payaso sería menos gracioso.
El acto en el que participaríamos era simple, formábamos un círculo, un niño (el que mejor leía en ese entonces) leía un texto y cada vez que nombraba un país, el niño o niña en cuestión daba un paso al frente.
Ya entrados en gastos y ridículos, en mi turno di el paso, alcé mis dedos índices a la altura de mi pecho e hice una reverencia, como según yo, hacían los chinos que veía en la tele.
Creo que ha sido la vez que más me han aplaudido en mi vida.

Con esto amortigué un poco la burla colectiva, pero lo que ya me urgía era largarme de ahí y quitarme el disfraz de hijastro de Lyn May.


P.D. Muchos años después, una chava que me gustaba mucho, me invitó a una fiesta de disfraces.
Era difícil negarse, era la mejor invitación que había tenido hasta entonces.
Me explicó que la temática de la fiesta eran disfraces de extraterrestres. Osea, más ridículo aún. Pero mi sagaz mente actuó y le dije: ¡Ah, ya sé! ¡me pongo un traje, me echo talco en el pelo y decimos que soy Jaime Maussan!
Creo que me desinvitó porque ya no me dijo nada.

23 comentarios:

El mecartistrónico dijo...

Ya sé que no importa (ni al post, ni a ti, ni al oso, que probablemente venga a cortarme en dos por aguafiestas), pero tengo un noséqué en nosédónde aquí adentro de mí que me exige que te haga la observación de que el Sumo y el "-san" son japoneses, no chinos.
Y los japoneses y los chinos se parecen tanto como los mexicanos a los peruanos (y sí, también en todo el mundo nos pueden confundir).

O tal vez fue simplemente por eso que la maestra ignoró tu idea de disfrazar al gordo de luchador de sumo.
¿De qué le tocó al gordo?

Rox dijo...

awww! pobre kabe-san. Los niños son la crueldad con patas. SNIF

Anónimo dijo...

Bata de Mauricio Garcés!, jajajaja, excelente!!!... no cabe duda que la crueldad de las madres es infinita.

Morinakemi dijo...

ajajajaj, lo que me llamna la atencion de tu texto es como para los mexicanos, los chinos, los japos y todos los asiaticos son "chinitos" u "ojos de raya". buenísimo!

Lenna dijo...

aw no pude evitar sentir apachurrado el corazón y aniquilado con lo de "remi"... pipipipipí.

Kanuto dijo...

jajaja, excelente

Señor Vitalis, Señor Vitalis!!!

Zed dijo...

Kabe-Mao, ajajajajaja

Debe aceptar, master, que los niños son lo más cruel del universo...

Anónimo dijo...

Por fin alguien levantó este blog en varios días...¡muy buen post niño chino-japonés!

CarlosGM dijo...

Maestro Kabe-zan...

jajaja lo malo de tener ojos de regalo...

...lo de Mausan es buena idea, pero queda el riesgo de que alguien del gobierno americano lo persiga por saber demasiado o que algun extraterrestre enojado lo ataque por sus grabaciones de paparazzi

Zetaeme dijo...

Yo tengo un severo trauma con los disfraces de niños, mi madre era de lo mas ingeniosa y no dudo en maquillarme, ponerme una peluca despeinada, unas bermudas y dijo: eres un lindo payaso! otra de las veces saco todas las vendas de mi padre futboilista me envolvió en ellas y me disfrazo de momia chafa de película de El Santo...
chale!

Vicky Maldonado dijo...

yo lo unico que quiero es una TREMENDA verga de burro bien tiesa desgarrandome las cavidades de la panocha yuuummm!

Kózmica dijo...

Méndigas maestras, muchas de ellas son las culpables de los apodos que nos inventaron.

Me imaginé clarito la imágen del kabe-san XD


Saludos!

Kózmica dijo...

Méndigas maestras, muchas de ellas son las culpables de los apodos que nos inventaron.

Me imaginé clarito la imágen del kabe-san XD


Saludos!

Anónimo dijo...

Kabeza ama a mao..

Marco dijo...

Me sentí identificado!.

Anónimo dijo...

Presenta a tu madrastra.

Pantera dijo...

...

Yo una vez juí disfrazado de Mauricio Garcés. Que viene a ser lo mismo que disfraz de Adán.

Que feo.

Anónimo dijo...

KaBeZa es el único de todos los que escriben el blog que vale la pena

Xhabyra dijo...

SEÑOR DON KABEZA, ME HE REIDO HASTA LAS LAGRIMAS POR LA NARRACION DE AQUEL SUBLIME Y APLAUDIDO RIDICULO QUE HIZO EN SU INFANCIA.

XHALUDOS

Jeshu dijo...

kabeza no sabes lo que es la suerte

al menos no fuiste San José en las pastorelas

...

tres años seguidos

José Eduardo dijo...

Odio los festivales escolares ¬¬

ulysses dijo...

kabeza, me acabas de inspirar.. saludos

Anónimo dijo...

hola hace mucho que auería dejar un comentario....la verdad me aprece muy bueno tu blog, me encantan tus dibujos, siempre los recorto del periodico, desde hace como 5 o más años atrás, sólo una pregunta & disculpe usted mi ignoracia...pero que es remi???saludos......amgm

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